Cuarto Domingo de Adviento, es el último de los domingos del Tiempo de Aviento, pero no quiere decir que se ha acabado este Tiempo, lo que nos indica es que falta menos de una semana, el próximo domingo con toda seguridad se estará en Tiempo de Navidad. Ya se está muy cerca para celebración de la Natividad del Niño Jesús, Jesucristo, el Hijo de Dios, Dios, que durante todo este tiempo nos hemos estado preparando para conmemorar lo que también se conoce como su Primera Venida y sigamos manteniéndonos vigilantes y esperanzados para su Segunda Venida, la Parusía, que nadie sabe cuándo ocurrirá pero seguro llegará. También tengamos las virtudes de Jesús que se han estado revisando todas estas semanas, la Esperanza, la Paz, la Alegría y el Amor.
Este Cuarto Domingo de Adviento se dedica a la "Amor", la virtud que nos faltaba por revisar durante este tiempo de preparación, y esta última semana, una vez reunida la familia y amistades, de nuevo, se ponen de acuerdo el como serán sus intervenciones durante la realización de la Corona de Adviento con el encendido de la última vela de las que representan los domingos del adviento. Buscando que exista la mayor participación posible de las personas presentes, incluyendo a los niños, que ahora se puede sumar otro más en el apagado de las velas, porque este domingo se encienden 3 velas, siendo una de ellas la de color rosado, más las moradas de las semanas pasadas.
Este Cuarto de Adviento se dedica a la "Amor"
Canto: Pudiera ser “A Ti Te Cantamos”
Todos: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Guía: Reconozcamos ente Dios que somos pecadores.
Todos: Se reza el “Yo Confieso” o el “Acto de Contrición”.
Guía: Con su amor divino, Dios nos manda a su único Hijo, el Niño Jesús quien se entrega por todos notros, y aunque algunas personas no entiendan el porqué pasan ciertas situaciones, Jesús siempre ama. Purísima Madre Virgen María, llena de gracia y bendita entre todas las mujeres, por tu gran amor a Dios dijiste "Sí" y aceptaste la gran misión de llevar durante 9 meses en tu vientre al Hijo de Dios. Amado San José, con una gran fe y amor a Dios, también dijiste "Sí" para aceptar la voluntad del Señor, y cuidaste siempre de tu esposa, la Santísima Virgen María, y de tu hijo adoptivo en la Tierra, el Niño Jesús, el Hijo de Dios. Ustedes que amorosamente siempre nos conducen en el camino para llegar al encuentro a Jesucristo. Gracias Virgen María, gracias San José, ojalá podamos tener y mostrar esa en el Señor, permítanos también recorrer ese camino junto a ustedes para llegar a Jesús y así demostrarle a Dios que también le decimos sí y estamos agradecidos de su divino amor. Ya desde el Antiguo Testamento se anunciaba la venida del Hijo de Dios.
Lector: Miqueas 5:1-3
1 En cuanto, a ti, Belén Efratá, la menor entre los clanes de Judá, de ti sacaré al que ha de ser el gobernador de Israel; sus orígenes son antiguos, desde tiempos remotos.
2 Por eso él los abandonará hasta el momento en que la parturienta de a luz y resto de sus hermanos vuelva con los hijos de Israel.
3 Pastoreará firme con la fuerza de Yahvé, con la majestad del nombre de Yahvé su Dios. Vivirán bien porque entonces él crecerá hasta los confines de la tierra.
Guía: Breve meditación de la lectura. Como referencia se puede usar: Miqueas profetizó que el Niño Jesús nacería en Belén Efratá, Belén también era conocida como Efratá. Esos nombres que provienen del idioma hebreo y Belén significa “Casa del Pan” mientras que Efratá significa “Fructífera” “Fecunda”. Jesús les da plenitud a las profecías del Antiguo Testamento y en esa ciudad donde nació el Niño Jesús, se puede decir que fue donde se fecundó en la Tierra al Hijo de Dios y a Jesús también se le conoce como “el Pan de Vida”. El profeta Miqueas habla de que los orígenes de Jesús son de tiempos remotos, porque Jesús llega a la tierra el día de Navidad, pero Él es eterno al igual que el Padre, Jesús es la segunda persona de la Santísima Trinidad, siempre ha existido y existirá.
Encendido de las Velas: Se encienden todas las velas de la corona, menos la Vela de Cristo, la quinta vela, el velón blanco que se coloca en el centro de la corona, y que esa se encenderá el 25 de diciembre.
Lector: Lucas 1:39-45
39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».
Guía: Procuremos tener el amor, la humildad y servidumbre de María, ella que con gran amor ha aceptado humildemente ser la Madre del Hijo de Dios, no le importó ir a servir a su prima Santa Isabel que a pesar de su avanzada edad estaba a la espera de su primer hijo (San Juan Bautista), María tuvo que realizar un largo viaje desde Nazaret hasta Ain Karim y allí permaneció ayudando a su prima por tres meses. También es de resaltar la frase de Santa Isabel “¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?”, ella reconoce al bebé que está en el vientre de María, no solo como el Hijo de Dios, entiende que es el Señor mismo, a pesar de que el Niño Jesús aún no ha nacido. Seamos como Santa Isabel, que reconozcamos la grandeza de Jesús por siempre, al igual que su Padre Dios, y junto al Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, su eternidad que no tiene ni principio ni fin.
Todos: Ahora se reflexionan las dos lecturas tomadas de la Sagrada Escritura que se leyeron en este domingo y de los domingos de adviento que han llegado a su término por este año. Como guía se tiene: Están encendidas las 4 velas de la corona, recordándonos que la celebración de la Navidad está muy próxima y también conmemoraremos un nuevo cumpleaños del Niño Jesús, la Luz del Mundo llega. Igualmente recordamos 4 virtudes de Jesús en este Tiempo de Navidad, esperanza, amor, alegría y paz que se han meditado durante los encendidos de estas 4 velas. Creamos en la Palabra de Dios, en la Sagrada Escritura, que igual como se cumplieron las profecías del Antiguo Testamento, se cumplirán las del Nuevo Testamento. Por favor, Madre Santísima Virgen María, intercede por nosotros para que así como nos hemos preparados para celebrar el nacimiento del Niño Jesús, no nos desviemos del buen camino y entonces estar dispuestos para la Parusía, que a diferencia de la Navidad que recordamos cada 25 de diciembre, con la Segunda Venida de Jesús, tu Hijo, no conocemos cuándo sucederá.
Todos: En voz alta se reza la oración del “Ave María”
Canto: Todos cantan o reproducen una canción para culminar el Cuarto Domingo de Adviento. Para este domingo puede ser “Noche de Paz”
Apagado de las Velas: El encargado o los encargados apagan las 4 velas encendidas.
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