Se ha cumplido el Séptimo Mes de Embarazo y ya solo faltan 2 meses para la llegada de la Navidad, con el nacimiento del Niño Jesús, la reencarnación del Hijo de Dios.
San José y la Virgen María, tras haber superado las pruebas de la incertidumbre y las sombras del qué dirán, la Sagrada Familia se encuentra finalmente consolidada bajo un mismo techo en Nazaret, viviendo como un matrimonio legítimo conforme a las leyes y costumbres de Israel.
Evangelio según San Mateo 1,19-21
19 José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado.
20 Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Las aguas turbulentas del inicio han quedado atrás. San José, habiendo acogido el mandato del ángel en su sueño, conoce el misterio divino que habita en el vientre de la Virgen María y asume con amor inquebrantable su rol en la historia de la salvación.
Para una pareja judía de aquella época, el cumplimiento de los tiempos del desposorio marcaba el inicio de la vida en común según la Ley Rabínica o Tradición de los Ancianos (Derabanan), que era de un año.
Evangelio según San Mateo 1,18
18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
San José y la Virgen María comparten ahora el día a día en el apacible pueblo de Nazaret. Las dificultades aparentes, los temores humanos y las pruebas de la fe se han disipado ante la certeza de que Dios camina con ellos.
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