El "Jueves Santo en la Cena del Señor", es la Fiesta Litúrgica del jueves de Semana Santa, primer día del Triduo Pascual en donde se recuerda la cena que tuvo Jesús con sus apóstoles, y como sería la última cena que tendría Jesucristo antes de empezar su Pasión, también se le llama "La Última Cena" en donde Jesús a pesar de que ya estaba culminando su tiempo en la Tierra como hombre, nos sigue enseñando su humildad y servicio a los demás. Sentados en la mesa y antes de empezar la cena Jesús se paró de ella y les lavó los pies a sus discípulos, simbolizando la necesidad de que ellos también se sirvan y se amen unos a otros, demostrándonos Su amor y entrega por la humanidad. Este relato solo aparece en el evangelio de Juan sien único en este sentido.
Evangelio según San Juan 13:3-7
3 sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios,
4 se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.
5 Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?».
7 Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás».
Después de que Jesús le lavara los pies a sus discípulos regresaron todos a la mesa y empezó la cena en donde Jesucristo nos daría otro gran regalo, allí instituiría la Eucaristía que es el maravillosos milagro que aunque Él parte al cielo para estar junto a su Padre, también se quedará entre nosotros en la forma de verdadera carne y verdadera sangre, porque en la Eucaristía ocurre lo que se conoce como "Transubstanciación" que es cuando el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, este momento crucial ocurre con la consagración del pan y el vino que hace un sacerdote católico convirtiéndolos en verdadera carne y sangre de Cristo durante la Plegaria Eucarística, para que luego los fieles católicos que cumplan con ciertos requisitos puedan recibir esa carne y sangre con la "Comunión". Cristo está vivo y presente de forma real y se ofrece en sacrificio por nuestra salvación.
Evangelio según San Mateo 26:17-30
17 El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: «¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?».
18 El respondió: «Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: «El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos».
19 Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
20 Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
21 y, mientras comían, Jesús les dijo: «Les aseguro que uno de ustedes me entregará».
22 Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: «¿Seré yo, Señor?».
23 El respondió: «El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
24 El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!».
25 Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: «¿Seré yo, Maestro?». «Tú lo has dicho», le respondió Jesús.
26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo».
27 Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella,
28 porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
29 Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre».
30 Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monto de los Olivos.
En el evangelio de Lucas sobre ese mismo hecho (Lc. 22:14-30) claramente se muestra que Jesús les dice a sus apóstoles al momento de partir el pan que es Su Cuerpo, que hagan en Su memoria y para terminar les confiere la realeza como Dios se la dado a su Hijo, Jesús, para que pudieran actuar en su nombre, estableciéndose así la base del sacerdocio ministerial en la Iglesia.
Evangelio según San Lucas 22:19 22:29
19 Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía».
29 Por eso yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí,
Se ha establecido la misión apostólica, los apóstoles son llamados a ser pastores del pueblo de Dios, encargados de guiar y administrar los sacramentos, convirtiéndose así ellos mismos en sacerdotes. Este día subraya la interconexión entre la Eucaristía y el sacerdocio en la vida de la Iglesia.
Al terminar la cena y Jesús sabiendo que cada vez estaba más cerca de ser apresado y empezar su Pasión se dirigió con todos al Huerto de Getsemaní, a los pies del Monte de los Olivos. Es el lugar del "Sí" definitivo de Jesús al Padre "No se haga mi voluntad, sino la tuya", y donde Judas lo entrega con un beso. La palabra "Getsemaní" proviene del arameo "Gat Shemanim", que significa "Prensa de Aceite", era un olivar donde se procesaban las aceitunas, allí Jesús oró intensamente y experimento una angustia tan grande que sudó gotas de sangre, y a veces también común que cuando las personas se refieren a esta escena se diga que por la angustia Jesús también lloró y botó lágrimas de sangre.
Evangelio según San Lucas 22:39-48
39 En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos.
40 Cuando llegaron, les dijo: «Oren, para no caer en la tentación».
41 Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba:
42 «Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
43 Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.
44 En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
45 Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza.
46 Jesús les dijo: «¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación».
47 Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús para besarlo.
48 Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».
Entramos así al Viernes Santo, plena madrugada, y estamos cada vez más cerca del Domingo de Pascua. El gran día de la Gloriosa Resurrección de Jesucristo.
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