El Tercer Domingo del Tiempo de Adviento y el Cuarto Domingo del Tiempo de Cuaresma son los 2 únicos días del Año Litúrgico en donde se permite usar el color rosado como color litúrgico, recordándonos que a pesar de que se está en un tiempo de penitencia y preparación, ya se ha recorrido más de la mitad de esos tiempos, se acercan los tiempos fuertes el Tiempo de Navidad y el Tiempo de Pascua, cuando revivimos la Encarnación del Hijo de Dios con el nacimiento del Niño Jesús y luego su Gloriosa Resurrección venciendo a la muerte.
La relación es directa Del Pesebre ➔ A la Gloria, no hay Pascua sin Navidad. El mismo Dios que se hizo pequeño y frágil (Niño Jesús) en Belén para compartir nuestra humanidad, es el que se hace fuerte en la Resurrección mostrándonos Su divinidad. El color rosa une el pesebre con la tumba vacía.
"La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús"
En el camino de la fe, la penitencia no es un fin en sí misma, sino un medio para limpiar los ojos y ver mejor la luz que se aproxima. En nuestra serie, hoy unimos dos domingos que son "gemelos" de alegría en medio de la preparación: el Domingo Gaudete (en Adviento) y el Domingo Laetare (en Cuaresma).
La Iglesia, en su sabiduría pedagógica, permite cambiar el color morado por el rosado, no es simple estética, es la mezcla del morado (penitencia) con el blanco (gloria), simbolizando que la luz del Tiempo de Navidad y del Tiempo de Pascua ya está filtrándose en nuestra oscuridad. Es el recordatorio de que ya hemos recorrido más de la mitad del camino. La meta está cerca.
Las palabras "Gaudete" y "Laetare" provienen del latín y están relacionadas con "regocijo" y "alegría", son sinónimos que reflejan sentimientos de gozo, júbilo y una felicidad intensa. La alegría cristiana no es ignorar el dolor, es ver a través de Jesús con los ojos de Fe.
A menudo se puede confundir la alegría con la euforia, pero el Gaudete y el Laetare nos enseñan algo más profundo.
🟣 En el Gaudete, esperamos al Niño Jesús, el Hijo de Dios encarnado que viene a salvarnos del pecado.
🟣 En el Laetare, caminamos con Jesús, el Hijo de Dios encarnado, hacia la Cruz, sabiendo que la muerte no tiene la última palabra.
Ambos domingos toman su nombre de la primera palabra del Introito (canto de entrada) en latín.
🟣 Domingo Gaudete: se toma de la Carta a los Filipenses 4:4 "Gaudete in Domino semper. Iterum dico: Gaudete!", (español) "Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense.". NOTA: En algunas traducciones se puede conseguir que en lugar de la palabra "alégrense", usan la palabra "regocíjense".
🟣 Domingo Laetare: se toma Isaías 66:10 "Laetamini cum Ierusalem et exsultate in ea, omnes, qui diligitis eam; gaudete cum ea gaudio, universi, qui lugebatis super eam,", (español) "¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella,"
La alegría del cristiano es paradójica: podemos estar pasando por desiertos, dificultades económicas, o dolores personales, pero nos alegramos en el Señor. No es una alegría basada en que todo sea fácil, sino en que Él está cerca. Es como la alegría de saber que el sol saldrá aunque todavía sea de madrugada. El Papa Francisco en varias oportunidades habló de la "alegría del cristiano" y afirma que el verdadero gozo proviene del encuentro con Jesús; el 19 de marzo de 2018 publicó "Exhortación Apostólica – Gaudete Et Exsultate – del Papa Francisco", lectura recomendada. Jesús nos ama tanto que hasta entregó su vida en la cruz para salvarnos, y debemos de cumplir los mandamientos del Señor para ganarnos el Reino de Dios, que es lugar de paz, justicia y gozo.
"Es necesario recibir con asombro y gozo (Gaudete) la ternura del Niño Jesús en el pesebre, para poder llegar alegría (Laetare) al triunfo de Jesucristo sobre la muerte."
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