Ha pasado exactamente un mes de La Anunciación y dentro del catolicismo la vida comienza en el instante de la concepción, así que en el instante que la Virgen María le dijo "Sí" al Arcángel Gabriel, mensajero de Dios, estaba aceptando la voluntad del Señor, Dios físicamente ya empezó a habitar en el seno de la Virgen, ya portaba al Niño Jesús en su vientre y se había empezado a gestar como un humano; es el Misterio de la Encarnación. Es bueno tener presente la Unión Hipostática, Jesús posee dos naturalezas, la naturaleza divina y la naturaleza humana, unidas en una misma persona, y que al mismo tiempo es plenamente Dios y plenamente hombre.
5 Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
6 El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente:
7 al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano,
8 se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Este primer mes de embarazo fue un tiempo de fe probada con la Virgen María, y que seguramente estuvo marcado por el silencio heroico, porque no fue un silencio de ocultamiento o temor, fue por la custodia sagrada.
La Virgen María se ha convertido en el primer sagrario que custodia el Cuerpo de Cristo. Con las leyes y costumbres de ese entonces mientras la Virgen María y San José cumplían el período de Kidushín o desposorios, "קידושין" trasliterado "Kidushín" que es un tratado "Masejet" "מסכת" sobre las formalidades del noviazgo y del matrimonio, aunque ya la Virgen María y San José tenían 6 meses de haber firmado el compromiso matrimonial y que se podían llamar esposos, debían cumplir 1 año antes de empezar a poder vivir juntos y esto le permitía al esposo preparar la casa para allí vivir con su esposa, también la ley era muy estricta con respecto a los hijos fuera del matrimonio, y según la ley de Moisés, la infidelidad durante el compromiso podía ser castigada con la muerte por lapidación. La Virgen María guardaba silencio no por miedo, sino por su confianza absoluta en Dios. Ella no necesitó "explicaciones" ante los hombres, dejó que Dios se encargara de la verdad.
En este primer mes meditamos el Misterio de la Encarnación y acompañamos a la Virgen María en su silencio inicial, contemplamos la humildad de Dios que se hace pequeño y casi imperceptible mientras va creciendo en el seno de su madre la Virgen María que es ahora el Arca de la Alianza, custodia al Niño Jesús, la presencia real del Hijo de Dios, mientras su cuerpo se va adaptando a la gran misión encomendada por el Señor.
La Fe y Valentía que nos muestra la joven Virgen María no es un simple proceso biológico, es una confianza absoluta en Dios. En estas primeras semanas del embarazo, la Virgen María, además de continuar con sus labores cotidianas, ella tenía la certeza que esa persona que se estaba formando en su vientre es el Salvador; ya nos estaba enseñando a como llevar a Cristo en medio de nuestras tareas diarias.
"La Virgen María en su primer mes de embarazo del Niño Jesús que empieza a crecer en su vientre, nos enseña que los planes de Dios a veces nos colocan en situaciones difíciles de explicar a los demás, y que no es necesario desesperarse por dar explicaciones al mundo; basta con dejar que Dios actúe a su tiempo y custodiar Su presencia en nuestro corazón"
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