Siempre han habido testigos en la Historia de la Salvación, muchos son personas comunes que, al encontrarse con la Luz, se convierten en portadores de la noticia que cambia el mundo. Aquí meditamos como la quietud de la noche de Navidad en Belén no lleva a la misión activa de la Iglesia naciente.
El mismo día que nació el Niño Jesús, Navidad, el primer anuncio fue a unos humildes pastores que se encontraban a las afueras de Belén cuidando de sus rebaños, ellos a menudo eran marginados, y vivían mucho tiempo a la intemperie. Fue a ellos a quienes se les anunció el nacimiento de El Salvador. Ellos no necesitaron grandes explicaciones teológicas, después del anuncio se pusieron en camino y solo les bastó el signo de un niño envuelto en pañales para reconocer al Mesías. Su discipulado fue inmediato: creyeron y empezaron glorificar a Dios.
Evangelio según San Lucas 2:10-11
10 pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Evangelio según San Lucas 2:20
20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
"Hagamos como los pastores, busquemos a Jesús para alabarlo y glorificarlo"
La Búsqueda de Dios, encarnado en el Niño Jesús, no fue solo para los Pastores, tiempo después siendo Jesús aún un niño, fue visitados por los Reyes Magos. Si los pastores representan la cercanía, los Reyes Magos representan la búsqueda incansable de la Verdad. Ellos, guiados por la Estrella de Belén, nos enseñan que el discipulado también requiere estudio, paciencia y la humildad de postrarse ante lo que parece pequeño. Ellos también regresaron transformados, porque quien encuentra a Jesús y lo deja habitar en su corazón vuelve a ser el mismo.
Al crecer el Niño Jesús es conocido como Jesús de Nazaret, y al empezar su vida pública, el grupo de testigos se amplía y se transforma. Jesús ya no es solo el centro de una adoración silenciosa, es el Maestro que ahora también llama a que lo sigan.
Evangelio según San Mateo 4:18-19
18 Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
19 Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
Los apóstoles y discípulos que convivieron con Jesús, aprendieron de sus parábolas y fueron testigos de sus milagros, y dos mil años después siguen existiendo millones de discípulos luego de que Jesucristo resucitado le dijo a sus apóstoles que fueran por el mundo a anunciar el Evangelio (la Buena Noticia).
Evangelio según San Marcos 16:14-16
14 En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
15 Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
16 El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Los Pastores, los Reyes Magos, vieron al Niño Jesús, luego destacan los Apóstoles y muchos discípulos conocieron Jesús y a Jesucristo Resucitado, hoy son millones los discípulos que sin haber visto a Jesús creen. Nosotros somos los herederos de ese mandato de anunciar el Evangelio y que dicha creer sin haberlo visto.
Evangelio según San Juan 20:29
29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».
Ser Discípulo en la actualidad significa mantener viva esa luz que los pastores vieron en la Gruta de Navidad en Belén al ver al Niño Jesús en el Pesebre, pasar de los discípulos que convivieron con Jesús a continuar con el mandato de "enviados", es ser luz que guie a otros a encontrar a Jesús y a acompañarlos por el camino.
"Para los cristianos ser Discípulo de Cristo es más que un simple aprendizaje de normas y leyes, es vivir ese ‘Encuentro Permanente con Jesús’. Así como los Pastores nos enseñan que la Gracias de Dios busca a los humildes, los Discípulos nos demuestran que la Resurrección de Jesucristo nos convierte en testigos activos. Lo que comenzó como una visita nocturna al Niño Jesús en el Pesebre, se ha transformado en un camino eterno de seguimiento."
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